Oscar Lupercio: una vida dedicada a la moda tapatía
Rubén Díaz
Director General
26 de septiembre, 2026
5 min de lectura
Conocí a Oscar Lupercio en 1980, el mismo año en que yo me inicié profesionalmente en el mundo de la moda.
En aquel entonces yo trabajaba en Brittania Jeans, y Oscar, junto con sus hermanos —“Los Lupercio”—, Sally Rangel y un grupo de modelos y productores de moda, participaba en los desfiles que se realizaban principalmente para Chalita, aquella querida tienda departamental tapatía.
En Brittania teníamos una intensa actividad con modelos y, en alguna ocasión, Oscar también modeló para nosotros. Estoy seguro de que fue un modelo destacado, con una cualidad que no todos poseen: la capacidad natural de enfrentarse al público y transmitir algo desde la pasarela. Desde entonces pensé que Oscar tenía una vocación nata para el mundo de la moda.
Con el paso de los años, mi camino profesional me llevó principalmente hacia la coordinación y producción de desfiles. Fue precisamente por esos años cuando Los Lupercio viajaron a Nueva York, donde permanecieron alrededor de dos años.
Su regreso a Guadalajara fue, sin duda, motivo de alegría para la comunidad de la moda tapatía. Debió ser alrededor de 1986 o 1987 cuando comenzó una nueva etapa que habría de dejar huella.
Por aquellos años surgió la agencia de modelos Maniquí, integrada por Sally Rangel, Jorge Lupercio y, por supuesto, Oscar Lupercio.
Fueron muchos años de trabajo, de desfiles, de modelos y de historias alrededor de Maniquí. Oscar tuvo mucho que ver con el crecimiento de la agencia, con la formación de numerosas modelos y, en general, con el desarrollo de la moda tapatía.
Con el tiempo, y debido a las circunstancias de los socios de la agencia, Oscar quedó al frente de Maniquí. Y fue entonces cuando nuestros caminos volvieron a encontrarse con mayor frecuencia.
Durante los años de FN Fashion News, acostumbraba visitarlo personalmente para entregarle cada nuevo ejemplar de nuestro periódico. Siempre me recibía con cordialidad y gratitud. Algunas veces nuestra conversación duraba apenas unos minutos; otras, podía prolongarse durante mucho tiempo hablando de la moda mexicana, de sus protagonistas, de lo que habíamos vivido y, por supuesto, de lo que todavía faltaba por hacer.
En 2017, cuando produje en CANAIVE Jalisco Expo Denim, tuve nuevamente un contacto muy cercano con Oscar, ya que contratamos a las modelos de Maniquí. Años después, incluso durante la pandemia, volvimos a trabajar juntos cuando realizamos videos con los diseños finalistas de nuestros proyectos y nuevamente recurrimos a las modelos de la agencia.
Así transcurrieron muchos años.
Y en todos ellos hubo algo que siempre permaneció: el respeto y el afecto mutuos.
Dondequiera que nos encontráramos nos saludábamos. Y yo disfrutaba especialmente esos momentos porque Oscar tenía una personalidad muy particular: era ocurrente, simpático, bromista y, al mismo tiempo, un hombre de buenas costumbres y excelentes modales.
En sus últimos años mantuvimos el contacto principalmente a través de las redes sociales. Seguíamos conversando sobre la moda y sobre muchos de los acontecimientos de nuestro entorno.
Oscar continuó activo. Estuvo presente en la producción de concursos de belleza, participó como jurado en diversos certámenes y tuvo una importante intervención en la producción de Señorita Mariachi, de la Cámara de Comercio de Guadalajara.
Era, en pocas palabras, un hombre que nunca dejó de hacer moda.
Esta mañana, después de desayunar, me quedé helado al enterarme de la terrible noticia de que Oscar se había ido.
Hay personas cuya ausencia se siente desde el primer momento. Oscar es una de ellas.
Será difícil acostumbrarnos a no verlo, a no encontrarlo, a no escuchar alguna de sus ocurrencias o compartir una conversación con él. Será difícil sustituirlo porque, en realidad, las personas que dejan una huella así no se sustituyen.
Se les recuerda.
Se les agradece.
Se les honra.
Hoy quiero decirle a mi amigo Oscar que lo vamos a extrañar mucho.
La moda tapatía no será igual sin él. Y estoy seguro de que, cada vez que nuestra industria dé un paso adelante, cuando una nueva generación de modelos aparezca en una pasarela o cuando Guadalajara vuelva a demostrar la fuerza y el talento que tiene su comunidad de moda, su nombre y su recuerdo estarán presentes.
Esta fecha quedará marcada en la historia de la moda de Jalisco no solamente porque Oscar se fue, sino porque podemos mirar hacia atrás y reconocer todo lo que dejó.
Y quizá esa sea la mejor manera de despedirlo.
No con tristeza, porque quienes lo conocimos sabemos que la tristeza no era precisamente lo suyo.
Recordémoslo como era:
alegre, simpático, ocurrente, bromista, trabajador y siempre dispuesto a participar en aquello que amaba: la moda.
Gracias, Oscar, por tantos años de amistad, de trabajo compartido, de conversaciones y de historias.
Gracias por formar parte de la historia de la moda tapatía.
Y gracias, sobre todo, por haber sido mi amigo.
Descansa en paz, Oscar.
Te vamos a extrañar.
Rubén Díaz
FN Fashion News