La moda mexicana no tiene que parecer mexicana para ser mexicana
Rubén Díaz
Director General
22 de septiembre, 2026
3 min de lectura
Septiembre es el mes en el que México se llena de banderas, colores, música y símbolos que nos recuerdan nuestra identidad.
En medio de este ambiente nacionalista vale la pena hacernos una pregunta desde la industria de la moda:
¿Dónde está lo hecho en México?
El diseño de moda en nuestro país tiene una enorme influencia internacional. Vivimos rodeados de marcas extranjeras y de productos provenientes de todo el mundo; muchos de ellos fabricados en China y comercializados legal o ilegalmente en nuestro mercado.
Pero frente a esta realidad surge una pregunta inevitable:
¿Qué lugar estamos dando a nuestros propios productos, a nuestros fabricantes y a nuestras marcas?
Porque México tiene una industria textil y de la confección que merece ser reconocida y la moda mexicana no es únicamente la manta, los bordados, los colores de nuestra bandera o las referencias al folklore.
Nuestra moda va mucho más allá de una identidad artesanal.
Por supuesto, tenemos en nuestra cultura una fuente extraordinaria de inspiración. Años y siglos de tradiciones que aún conservamos, nuestra riqueza étnica, el folklore, la artesanía y el arte mexicano son elementos de enorme valor y reconocimiento internacional.
Pero todo ello puede evolucionar. Puede transformarse en nuevas propuestas, en nuevas estéticas y en lo que podríamos llamar creaciones neomexicanas: una moda que toma nuestra cultura como inspiración, pero que habla también de nuestro presente y de nuestro futuro.
Porque hay algo que debemos entender:
La moda mexicana no tiene que parecer mexicana para ser mexicana.
El punto de partida también está en nuestros propios recursos. En los textiles mexicanos. En los materiales y las técnicas desarrollados en México. En nuestras grandes empresas textileras, muchas de ellas 100% mexicanas, capaces de desarrollar productos de enorme calidad y valor.
Y está, sobre todo, en las manos mexicanas. En esa mano de obra que durante generaciones ha demostrado una enorme capacidad para transformar un material en una prenda, y una prenda en una verdadera obra de arte.
Esas manos también son parte de nuestra identidad.
Y debemos valorarlas, dignificarlas y, sobre todo, cuidarlas.
Pero producir no es suficiente.
Después de crear productos de calidad necesitamos crear marcas mexicanas capaces de competir en México y en el mundo.
Marcas con diseño.
Con innovación.
Con estrategia.
Con calidad.
Con identidad.
Y aquí también tenemos una responsabilidad como consumidores.
¿Por qué no empezar por consumir nosotros mismos lo que somos capaces de producir?
Cada producto 100% hecho en México que compramos genera valor para nuestras empresas y fortalece a la industria textil-confección, conserva empleos, activa cadenas de suministro y permite que ese valor permanezca en nuestro país.
No se trata de cerrar las puertas al mundo.
Al contrario.
Se trata de tener una industria mexicana suficientemente fuerte para entrar al mundo.
Este mes de septiembre podemos celebrar a México desde muchos lugares. Pero desde la moda también podemos hacerlo.
Reconociendo a quienes producen.
A quienes diseñan.
A quienes confeccionan.
A quienes desarrollan textiles.
A quienes crean marcas.
A quienes todos los días hacen posible que una prenda lleve, aunque no tenga ningún símbolo mexicano, algo profundamente nuestro:
el talento de México.
Y, sobre todo, atrevernos a decirlo con orgullo:
Lo Hecho en México puede ser sinónimo de diseño, innovación, calidad y negocio.
Porque la moda mexicana no tiene que parecer mexicana para ser mexicana.