El domingo 10 de enero de 1971, sola, en una habitación del Hotel Ritz, murió, a los 87 años la diseñadora Coco Chanel. Su funeral fue realizado en el Eglise de la Madeleine.

Al iniciar 1971, estaba enferma y débil. Estaba muy afectada por la artrosis y su adicción a la morfina,​ pero continuaba trabajando en su rutina habitual para la preparación del catálogo de primavera.

La tarde del sábado 9 de enero, dio un largo paseo y al regresar a su casa, se sintió mal y se fue a su habitación temprano. Coco murió al día siguiente como consecuencia de un ataque cardíaco. Sus últimas palabras (según la leyenda) fueron: “Bueno, así es como uno se muere”.

Una muerte solitaria después de una vida solitaria marcó el final de la vida del mito.

Fue un evento conmemorativo dentro del edificio católico al que asistieron los diseñadores Yves Saint Laurent, Pierre Balmain y Cristóbal Balenciaga, mientras que las modelos que usaron sus diseños por años ocuparon la primera fila de la ceremonia.

El ataúd de Gabrielle fue cubierto con camelias, gardenias, orquídeas, azaleas blancas, y algunas rosas rojas. Su tumba está en el cementerio de Bois-de-Vaux en Lausanne, Suiza.

Su muerte, sin duda, fue el fin de una época. La diseñadora revolucionaria de la silueta femenina, junto con toda su creatividad y propuesta, había desaparecido y parecía ser el fin de un esfuerzo de muchos años de trabajo.

Tras su muerte, Coco Chanel dejó la mayor parte de su patrimonio a su sobrino, André Palasse, y sus dos hijas.

Su línea informal y cómoda liberó el cuerpo femenino de corsés y de aparatosos adornos y expresó las aspiraciones de libertad e igualdad de la mujer del siglo XX. Su influencia se extendió después en prácticamente todos los ámbitos, desde el corte de pelo hasta los perfumes, pasando por los zapatos y complementos. En cierto sentido, ella misma fue la principal modelo de su firma: delgada, con poco pecho y el pelo corto, con ropa ancha y cómoda, así se fue convirtiendo en el  símbolo de la mujer moderna, activa y liberada, imagen que fue admirada e imitada por millones de mujeres.

Confeccionó el jersey, una prenda casi masculina, que fue seguida de la “charming chemise dress”, un vestido-camisa sin cintura ni adornos que realzaba el busto femenino sobre el que se imponía llevar perlas. En este innovador estilo realizó faldas plisadas de estilo marinero, trajes de talle bajo, pijamas playeros, impermeables e incluso pantalones femeninos.

Fue ella quien lanzó el impermeable, los trajes de “tweed” escocés con bisutería llamativa, los zapatos de punta redonda y por supuesto, el célebre bolso con cadenitas doradas que se llevaba en bandolera. En 1923 fruto de la unión con Ernest Beaux nació el perfume Chanel Nº 5.

Aunque controvertida, su vida y trabajo son un ejemplo de superación y éxito para muchas mujeres, y aunque apenas un puñado de personas pueda permitirse lucir sus trajes, hay que celebrar que la liberación del armario femenino es sin duda el mayor éxito de Gabrielle Chanel. No cabe duda que Chanel seguirá presente en la escena de la moda, ya que sigue siendo una de los mayores referentes de la moda en el mundo.

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